Good Ones
En resumen, «
Cumbres borrascosas» no es una adaptación reverente, sino una apropiación apasionada. Puede que no satisfaga a quienes buscan fidelidad literal, pero posee algo más difícil de conseguir: la mirada de una creadora que crea su propio mundo. Emerald Fennell no reproduce la novela de Emily Brontë, sino que recrea su universo. Y en ese gesto discutible y arriesgado, hay autenticidad porque, al final, lo que permanece no es la exactitud histórica ni la literalidad del texto, sino la sensación de haber asistido a una tormenta poderosa, hermosa y triste.
(Laura Zurita)
(Translation)
As: (Spain) (4 out of 5 stars)
Hay una escena en esta ‘Cumbres borrascosas’ en la que Heathcliff le dice a Isabella Linton que va a tratarla como un bruto y que va a ser muy, pero que malo con ella. Le pregunta si quiere que pare y ella dice que no. A continuación, él comenta que piensa usarla y aprovecharse de su cuerpo y posición, pero que pensará en otra mientras estén haciéndolo. Entonces repite la pregunta: ¿quieres que pare? Por toda respuesta, Lipton se quita los tirantes del vestido y lo deja caer al suelo.
‘Cumbres borrascosas’ es exactamente así. Desde el principio te avisa de que va a destrozar el material original para transformarlo en la fantasía calenturienta que se montó la directora al leer el libro. Si aceptas esto, que no es poco, la experiencia es divertida y visualmente arrebatadora. Es una noche loca de las que recuerdas. Porque no es la película con la que te casarías si jugaras a fuck, marry, kill... pero tampoco es la que matarías.
(David Arroyo) (Translation)
En conjunto, esta ‘Cumbres Borrascosas’ de 2026 no busca complacer a los puristas. Es una experiencia visualmente exuberante, diseñada para incomodar tanto como para seducir. Su romanticismo es oscuro, excesivo y deliberadamente irónico, siendo un melodrama que conquista más por lo que hace sentir que por lo que ofrece en lo narrativo. ‘Cumbres Borrascosas’ es una apuesta fresca por parte de su directora, siendo quizás, una de las versiones más arriesgadas y que mejor ha adaptado a la obra original, invitando al espectador a un delirio sensorial. (Alejandro Ávila Peña) (Translation)
Margot Robbie sostiene gran parte del peso emocional del film. Su Cathy es impulsiva y contradictoria, motor de la historia y de la tragedia que se despliega. Por su parte, Jacob Elordi construye un Heathcliff más contenido y observador, cuya transformación física y psicológica, responde al dolor y al amor no resuelto, aunque en algunos momentos su interpretación podría haber explorado mayor profundidad emocional.
El desenlace recupera la intensidad que define al relato original y ofrece un clímax conmovedor, capaz de conectar con el espectador, desde la nostalgia y la fatalidad romántica.
Esta quinta
(not really) adaptación, no pretende reemplazar a sus predecesoras, sino dialogar con ellas. Es una versión estilizada, arriesgada y visualmente poderosa que apuesta por reinterpretar el mito, más que por reproducirlo fielmente. Emerald Fennell asume el riesgo creativo, y aunque el resultado no es perfecto, sí es una propuesta interesante que demuestra que los clásicos pueden seguir reinventándose,sin perder su esencia trágica.
(Elizabeth Salazar) (Translation)
Cumbres borrascosas’ es una visión divertida y actual que está llamada a convertirse en referente generacional que se convierte en, tal vez, la obra más autoral y personal de Fennell. Una auténtica obra sofisticada de orfebrería, que está creada para generar controversias y dividir al público, pero que resulta profundamente cautivadora si consigues entrar en el juego idílico e irreal que nos propone. (María José Cánovas) (Translation)
Lukewarm
Acción: (Spain) (3 out of 5 stars)
La necesidad de transformar Cumbres borrascosas, una historia tan entroncada en los páramos de Yorkshire y en una época agreste y árida, en algo que sea del gusto de los públicos del siglo XXI es una tarea demasiado arriesgada. El amor sin reservas entre Heathcliff y Cathy no es susceptible de pasar por un tamiz similar al del Versalles dieciochesco de María Antonieta, tal como lo concibió Sofia Coppola. En este sentido, Emerald Fennell aprovecha las composiciones de corte pop/folk de la cantante Charli XCX para trasladar el dramatismo desatado de H y C a un universo de poses más propias de un videoclip de inspiración camp que de una historia abismal y asfixiante.
Tales propósitos descargan de explosividad el personaje de Heathcliff, que pierde fuelle frente a una Catherine que asume el mayor peso de una existencia malograda por culpa de las malas decisiones. Un problema que rompe el equilibrio melodramático necesario para mantener la tensión romántica de la trama ideada por Emily Brontë.
(Jesús Martín) (Translation)
Los Moviementarios: (Spain)
No puedo decir que ‘Cumbres borrascosas’ no me haya gustado, una cosa que me dio fue un gran debate al salir de verla y eso siempre es un gran punto a favor de la película. Pero sí que creo que podría ser mucho mejor y que si se hubiese centrado más en la novela hubiese sido tremenda. Pero como siempre digo, no es mi película, es la versión de la directora y el cine está para todo el mundo. ‘Cumbres borrascosas’ tiene cosas muy buenas y pese a mitad de película que para mí se pierde, el principio y el final de la cinta logra que mínimo pueda recomendárosla (Vicky Carras) (Translation)
El Periódico: (Spain) (3 out of 5 stars)
Falla en su dimensión psicológica y emocional: más que por amor u odio, los personajes actúan según sopla el viento. En su desarrollo no hay ni profundidad ni coherencia. La película de Fennell también carece de la expresión desatada del afecto propia del melodrama romántico: es una película desbocada pero no emocionante. Sí es sensual y sexual. Es tosca en sus metáforas sexuales y menos provocadora de lo que se intuía, pero hay erotismo en las imágenes, química entre Margot Robbie y Jacob Elordi y cachondeo a costa del deseo. La película de Fennell es visualmente exuberante, pero de una manera insólita. 'Cumbres borrascosas' está más cerca de la fotonovela exquisita que del lenguaje cinematográfico. Es una película con un diseño de producción atractivo, realmente vistosa, pero más preocupada por el plano esteticista, casi la postal, que por el movimiento, la sucesión y el diálogo interno de las imágenes. (Desiree de Fez) (Translation)
La Razón: (Spain) (3 out of 5 stars)
El espectáculo está servido, y entre ampulosos decorados (de hecho, la casa de Cathy y su marido parece la de Barbie), un vestuario que envidiaría el mismísimo Baz Luhrmann y dos seres reconcomidos por la autodestrucción y el dolor, pero, sobre todo, por la calentura, se desarrolla este delirante melodrama con momentos poco afortunados (lo de que Heathcliff trate como una perra a su esposa resulta muy desmelenado) y ligeramente más hortera que lo que su realizadora deseó. Ay, cuidado con el deseo, que a veces es un arma de doble filo. (Carmen L. Lobo) (Translation)
Fotogramas: (Spain)
La decisión de Fennell es reducir ‘Cumbres borrascosas’ a una historia de amor imposible. En ese aspecto, con una pareja como Margot Robbie y Jacob Elordi, resulta arrebatadora. Pero prescinde de reflexiones profundas sobre el origen de la maldad, del rencor como una pulsión inevitable y la venganza como motor existencial. También la mirada en torno a cómo esto se transmite de generación en generación perpetuando el círculo de la toxicidad y la violencia. En definitiva, de gran parte de la densidad turbia que atraviesa la novela. Muy consciente de ello, se ha encargado de poner unas absolutorias comillas en el título. Lo cierto es que si todo el mundo actuara con la misma honestidad no quedaría cartel de película sin ellas. (Laura Pérez) (Translation)
L'Echo: (Belgium) (3 out of 5 stars)
On peut légitimement se demander si une nouvelle adaptation était nécessaire. Mais Emerald Fennell évite l’exercice scolaire. Sa version n’est ni majeure, ni pleinement aboutie, elle est vivante, habitée et plutôt audacieuse. Un film imparfait, certes, parfois flou, frustrant, mais jamais tiède.
Et surtout, il rappelle une chose: Emily Brontë écrivait déjà, au XIXe siècle, sur des corps traversés par le désir, sur la violence des classes sociales, sur la liberté affective, sexuelle, émotionnelle. Emerald Fennell ne sacralise pas le roman, elle le ressuscite. Et c’est peut-être là le plus intéressant: faire résonner un texte ancien avec des pulsions très contemporaines. (Constant Carbonnelle) (Translation)
È evidente che il film è un grande blockbuster a uso e consumo dello sguardo transmediale e sincopato di oggi, ma l’operazione è interessante proprio per questo, perché il romanzo di Emily Brontë è utilizzato come semplice archetipo (Marco Luceri) (Translation)
Bad Ones
Fila Siete: (Spain)
Fennell prostituye el relato de Brontë para llevarlo a su turbio terreno, con un ridículo tono publicitario y unas grotescas interpretaciones. (...)
Fennell le enmienda la plana a Brontë y dice que en la novela hay sexo a tutiplén, que ella la leyó cuando era adolescente y ahora le va a meter hormonas y la va a contar sin remilgos. Así que Cumbres borrascosas se convierte en Llanuras follastrosas. Con torpeza cansina y recurrente convierte los 136 minutos de metraje en un tostón. No hay conflicto, no hay viaje de personajes. No hay amor por ninguna parte. No hay personas debajo de unos personajes-percha a los que pones a jugar a un agotador ajedrez sexual con musiquita y planos de anuncio rancio.
El estúpido feminismo de Fennell lleva al personaje protagonista -y a la actriz que lo interpreta- a una cosificación tan brutal que da pena ese utilitarismo miserable. Algo similar le ocurre a un Heathcliff adulto, un cacho de carne con ojos, que simplemente aparece… y copula. (Alberto Fijo) (Translation)
Aunque ese amor pretenda ser tan abrasivo, no me siento contagiado ni quemado por lo que veo y escucho en la película de Emerald Fennell. (...)
Y la realización está muy cuidada, pero me provoca el mismo efecto que cuando observo la publicidad de lujo, no la cutre. Y es que no me creo lo que pretenden venderme. Es artificio al servicio de la nada. La directora Emerald Fennell también abusa todo el rato en el empleo de la música, recurso facilón y estomagante con el que pretendes distraer o emocionar al espectador cuando lo que ve y escucha no poseen ese efecto magnético. Acabo hasta los genitales de pianos y violines.
(Carlos Boyero) (Translation)
El Mundo: (Spain) (2 out of 5 stars)
Pero, y esto es lo que cuenta, se aman mal en una exhibición de falta de química preocupante. Lo hacen, eso sí, sin medida, sin control y sin esperanza. Se aman tanto que no les queda otra que hacerse la vida imposible. Se aman hasta el más extenuante de los agotamientos. Se aman en un palacio con el aspecto del trastero donde Jean Paul Gaultier amontona todas sus pesadillas o, peor, los sobrantes de las últimas campañas navideñas. No es barroquismo, es peor, es descontrol. (...)
Todo se lo permite Fennell y bien está que así sea. El problema, y no menor, es la intrascendencia de todo, la falta de pulso de emocional, el vacío gramatical, el atolondramiento digamos. Cuando el protagonista recite ante el cadáver de su amada aquello de "¡No puedo vivir sin mi vida! ¡No puedo vivir sin mi alma!", el cansancio, tanto visual como argumental, es tal que las palabras, unas de las más graves y soberbias jamás escritas, quedan ya sin fuerza, desasistidas, sin filo, sin abismo. Un sombrero (Luis Martínez) (Translation)
Jacob Elordi carece de la furia vengativa (quizás porque Emerald Fennell no se la proporciona ni con el guion ni con la cámara) que tenía el mitológico personaje creado por Emily Brönte (sic) y a la queridísima Margot Robbie nos la relegan a un papel sin matices, casi de protagonista de muy ajadas fotonovelas y muy antiguas telenovelas. Un poco más de furia y fuego en su interior (al fin y al cabo, eres epítome de la más cruel y dolorosa literatura romántica) habría sido de agradecer.
Este Heathcliff, esta Cathy nunca arderán en el infierno. Solo son ceniza y pavesas.
(Begoña Del Teso) (Translation)
Potache, Emerald Fennell s’amuse avec des gros plans suggestifs sur la nourriture et des scènes érotiques (vaguement sadomasochistes) qui raviront le public visé : les millennials et la génération Z, biberonnés à La Chronique des Bridgerton et Cinquante nuances de Grey. Acclamée pour ses outrances visuelles, sa stylisation jusqu’au-boutiste, qu’elle déployait dans Promising Young Woman et Saltburn, la cinéaste récidive avec des costumes et des décors décalés et anachroniques. La garde-robe de Cathy emprunte à tous les contes, du Petit Chaperon rouge à La Belle et la Bête. Le manoir des Linton invite aux hallucinations. Sa salle aux murs rouges laqués et carrelage dallé évoque l’univers de David Lynch dans Twin Peaks. Jusqu’au papier peint de la chambre de l’héroïne qui reproduit le grain de peau Margot Robbie. « Hurlevent » suinte d’une beauté criarde, sublime et grotesque.
Cette créativité survoltée et cette mise en scène débridée finissent toutefois par éreinter les yeux. Surtout, en éludant la seconde partie du roman de Brontë sur les descendants de Heathcliff et Cathy, «
Hurlevent » se glisse dans une impasse narrative, voire un total hors sujet à l’image d’un dénouement mièvre à la
Roméo et Juliette, qui aseptise et absout les amoureux toxiques, les érigeant en martyrs romantiques.
(Constance Jamet) (Translation)
Hurlevent s’obsède tellement à faire forte impression qu’il finit par désensibiliser son spectateur. Ici, tout sert de faire-valoir, à la fois à Emerald Fennell comme cinéaste qui tente son grand geste, mais aussi et surtout à Margot Robbie, omniprésente jusqu’à l’écœurement. A elle seule, Margot Robbie aspire toute l’énergie du film, le laissant comme exsangue.
C’est l’écueil souvent atteint par des acteurs qui ont une double casquette de producteur : ils se condamnent au film ego trip. Rien ne leur fait de l’ombre, tout leur sert de faire-valoir. Il n’y a qu’à voir le traitement accordé à l’autre femme du film, Isabella Linton (Alison Oliver), la sœur du mari de Catherine, dont on souligne la laideur et la médiocrité pour mieux rehausser la splendeur bientôt agaçante de Margot Robbie – actrice beaucoup trop glacée et en surface pour rendre justice aux profondeurs d’un personnage comme Catherine.
(Murielle Joudet) (Translation)
Le spectateur approuve vigoureusement de la tête à chaque fois qu’ils déclarent avec l’air d’avoir besoin de pilules laxatives : « Tout ça doit s’arrêter ». Il faut plus de deux heures pour qu’ils se décident à mettre un point final, qui, paradoxalement, arrive comme un poil de nez dans le consommé tant il est soudain. On ne comprend jamais vraiment ce qu’Emerald Fennel voulait démontrer avec cette fresque au budget digne du PIB de plusieurs petits pays.
Hurlevent est tellement raté qu’on se prend à espérer que le film a été remonté contre son gré.
(Caroline Vié) (Translation)
Star puissante, coproductrice du film, Margot Robbie est la mieux servie. Sa technique très au point d’actrice lui permet de faire vrombir les contradictions intérieures de son personnage en dépit du régime de glaciation généralisé du film. Elle est ce que le film a de plus vivant et incarné.
Pour Jacob Elordi, l’opération est hélas plus dommageable. Déjà dirigé par Emerald Fennell, il était ce que Saltburn comportait de plus intéressant. Parce que, en le castant dans ce rôle de nanti avantageusement doté en tout, la cinéaste croquait avec malice le léger inconfort que pouvait constituer d’être Jacob Elordi, c’est-à-dire trop beau, trop successfull, trop sympa en plus, objet de tous les fantasmes comme des plus sournoises convoitises. L’acteur, qu’on a pourtant déjà vu très bon ailleurs (d’Euphoria à Oh Canada de Paul Schrader ou Priscilla de Sofia Coppola), s’avère incapable d’accoucher d’un personnage : il ne parvient ni à jouer l’appartenance de classe d’Heathcliff, ni son identité d’outcast (peut-être qu’en 2026, comme l’avait fait Andréa Arnold en 2011, ce personnage stigmatisé pour “sa peau sombre” doit-il être interprété par des acteurs racisés). Il porte les haillons du garçon de ferme ou la défroque cossue du parvenu avec la même indifférence désinvestie. Le film n’arrive pas vraiment à le regarder. Ni même à accorder son jeu à celui de sa partenaire. Comme s’ils ne jouaient pas tout à fait ensemble. De ce grand amour empêché, le film d’Emerald Fennell n’arrive pas à filmer l’alchimie particulière, l’attraction qui les aimante l’un vers l’autre. C’est son plus grave échec. (Jean-Marc Lalanne) (Translation)
Grand bluff instagramable, l’adaptation d’Emerald Fennell réduit le sombre chef-d’œuvre d’Emily Brontë à une romance clinquante et inoffensive, dépourvue de toute complexité. (Elisabeth Franck-Dumas) (Translation)
Le Parisien: (France) (1 out of 5 stars)
Il y a tout de même une chose à sauver dans cette catastrophe cinématographique : la bande originale, épatante, signée Charli XCX. Mais, puisque son album « Wuthering Heights » sort parallèlement, on peut s’en régaler en soi : les images du film désastreux ne risquent pas de nous hanter à son écoute.
Au final, on est assez furax contre Emerald Fennell : après s’être prise pour la reine du cinéma indépendant avec
« Promising Young Woman », puis s’être rêvée en héritière de Pier Paolo Pasolini — quelle prétention ! — avec l’exécrable «
Saltburn », la voilà qui massacre sans vergogne, et de façon ridicule, l’un des plus beaux romans de l’histoire de la littérature. Grrrrr…
(Renaud Baronian ) (Translation)
La Repubblica: (Italy)
Strano vedere un film britannico in cui tutti recitano così male ma Margot Robbie e Jacob Elordi sono australiani, giocano fuori casa. (Alberto Crespi) (Translation)
and
El País (Spain) goes beyond the mere review to make a more general point:
No se puede decir que esta versión sea una mala adaptación pues ni siquiera habla del libro. En vez de eso apuesta por la construcción del romance como idilio, que nada tiene que ver con el amor y menos aún con la impredecible e irresistible pasión que escribió Emily Brontë. Lo bueno del idilio es que puede prefabricarse en cualquier parte. Y para muestra, ahí tienen toda la estética de folletín y princesas Disney con que su exquisita campaña de marketing ha enterrado toda sombra de naturaleza: desde los vestidos de Margot Robbie hasta las convencionales rosas con que Jacob Elordi dijo haber inundado el camerino de la actriz o el canon de belleza de los protagonistas. (...)
Lo más triste es que
“Cumbres borrascosas“ no es un caso aislado. Las grandes producciones de cine se están convirtiendo en productos derivados, contenido secundario de una Barbie, un libro o un acontecimiento histórico, lo que sea. Cualquier excusa es buena cuando no hay nada que contar. Puede ser divertido pero no creo que sea cine. A mí esta versión me recuerda un poco a Naranjito, un compañero amable con quien disfrutamos el Mundial 82 pero que no era un balón de fútbol: era una mandarina.
(Nuria Labari) (Translation)
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